El conceptismo brilló tanto en el verso como en la prosa. Fue un movimiento que, como no podía ser de otra forma en el Barroco, buscó la complicación y la dificultad. Los escritores conceptistas insisten en las ideas, en la complejidad del pensamiento.
El gran acierto de los mejores cultivadores del conceptismo (como Francisco de Quevedo, el mayor enemigo literario de Góngora) fue poner en relación objetos o ideas que, aparentemente, no tiene nada que ver.

Quevedo retratado por Velázqu ...